Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for the ‘lectura’ Category


URL de la foto: Do you want a cup?
Desde el sitio Flickr de magic fly paula.
(Gracias por la foto)
——————————

Un café para pensar lo que pasó.
Detenido ante mí, miro mi imagen.
No me muevo más y respiro.
Y recupero el ritmo de mi paz.
Pero sólo el cuerpo.
La mente continúa, feroz,
sacando conclusiones y recuerdos,
doblando las esquinas y mirando
debajo de las palabras y los gestos,
archivando y despertando
cada minúsculo detalle que desvista
a mi ansiedad y mi deseo.
Quisiera descubrir algún sentido
de aquello que pasó, pero solo
siento que alguien
mueve el café con una cuchara
y me despierto.

Read Full Post »

 

quijote_doreAyer estuve botando libros por la ventana, con ayuda de un amigo y una amiga, de los que no diré el nombre para no comprometerlos (por lo que sucedió después). Sucede que tuve una discusión con mi casero y éste me exigió que dejara de acumular papel porque corría el peligro de incendio. Demasiado papel. Aunque en este clima húmedo de Lima lo más probable es que los libros se deshagan por los hongos antes que iluminen con fuego. Sigo con la situación. No soy fanático de los libros, la mayoría los he heredado de mis padres y hermanos mayores, así como el departamento. Soy el náufrago de una familia lectora. En fin, no sabía qué hacer. Así que llamé a J. y a M., un amigo de la infancia y una amiga de la universidad, respectivamente. Hay un patio debajo de la ventana de atrás del depa, así que le pedí permiso al casero para almacenar temporalmente el papel en esa zona, y desde allí, eliminarlo. Entonces, un domingo soleado en la tarde empezamos a ver los libros y a lanzarlos por la ventana, ya que era la forma más directa de deshacernos de ellos.Antes de todo, M. dijo que deberíamos tener algunos criterios para eliminarlos, lo que nos parecía conveniente. J. dijo que odiaba los libros de letra pequeña y volumen grueso, porque “nada que sea bueno viene en tamaño grande” (él es bajito para su edad, pero eso no es motivo, dice). M. dijo que, si lo que quería el casero era eliminar el peligro de incendio, que se vayan los libros más inflamables. Por ejemplo, los que tienen muchas páginas y de formato grande. Empezamos por el Quijote, la Enciclopedia Británica (edición de 1961) y las Obras completas de Lope de Vega. ¿Para qué leerlos?, no sirven en este siglo. Seguimos con El origen de las especies, las obras completas de Dostoievski, todos los premios Nobel de Literatura, la colección completa de National Geographic y ya no sé qué más. Total, tengo mi computadora y conexión a internet, con el saber del mundo al alcance de mi dedo. Escuchamos entre gritos y susurros abajo. Pensamos que alguien había recibido un golpe en la cabeza y que nos iban a demandar. Nos asustamos y apagamos la luz (se había hecho de noche) y nos sentamos en silencio, a escuchar, pero no oíamos nada. Entonces, mismo comando nocturno, nos deslizamos felinamente al piso de abajo. Ahí oímos lo siguiente: (Una voz masculina, ronca, visiblemente molesta): ¡hay gente descerebrada para hacer esto, Virginia! (cambió su tono y empezó a reírse) es la suciedad más emocionante que me ha caído del cielo. (Una voz de niña) pero papá, estos libros son puro polvo, claro que puedo mejorar mi inglés con esta colección, además parece que son artículos escritos por gente famosa, aquí hay uno de Harold Bloom. (Otra femenina, pero mayor) ¡Esta niña tonta! Es la enciclopedia Británica, pues. De verdad deben estar locos, no saben cuánto vale esta colección de los premio Nobel. Ni la van a encontrar en internet nunca. Como este patio es propiedad común, esto es nuestro ahora. Pero ni loca voy a venderla. quijote_dore(Un niño, como de diez años) Papá, mira, ¡este señor es como tú cuando estás en el baño, sentado, cantando tus boleros! (La segunda voz femenina) Ja, ja, ja, es la ilustración de Doré en la edición del Quijote. Sí, querido, se te parece. Además, también tiene tus ojos. (El niño de nuevo) Mamá, no entiendo. Ah, aquí está el mismo señor acompañado con un gordito, que se parece al señor Menendez. Chistosos son los dos. (La primera voz femenina) Mamá, ¿así te peinabas cuando estabas de novia? Aquí dice que los peinados de tu época se parecían a los del siglo XVIII, antes de la Revolución Francesa. (La voz del padre) Ojalá que siga lloviendo café. Los de arriba están medio idiotas. Eso último me ofendió y me iba a parar a refutar al señor ese, pero J. y M. me sujetaron y me llevaron para arriba. Nos sentamos, callados, yo, medio furioso todavía, ellos, no sé. Y no sé cuánto tiempo estuvimos así. Y nos quedamos dormidos. No teníamos hambre la mañana siguiente. Decidimos no decir nada. Me sentía avergonzado de hacer lo que hice, más por la plata que perdí que por otra cosa, dije. Aunque me provocaba (lo que no le confesé a M.) ir a preguntar quién era Doré y quien era Bloom. J. me dijo que, a lo mejor, había algo de interés en los papeles, o libros o revistas que llenaban mi departamento. Ellos empezaron a mirar por aquí y por allá. Yo me hice el que no me enteraba, ni me importaba. Cuando se fueron, se llevaban bastantes libros. A mí lo que me dio pena, cuando se fueron, es recordar la forma en que conversaba esa familia. Me gustaba esa confianza entre ellos. Confieso que quería ser ese niño que se ríe con su padre. Quizá si hubiera conversado así con los míos, no hubiera empezado a botar libros como papel. Quizá hubiera empezado a verlos con otros ojos. Por ahora, he empezado a leer un libro que se llama Robinson Crusoe, que se siente como yo, todavía en una isla. ——————————— (NOTA DEL AUTOR, o sea yo) Es una ficción no autobiográfica, pero encontrarás reminiscencias del examen de los libros en el Quijote y una chamuscadita de Fahrenheit 451 de Bradbury, y lo que no sé.

powered by performancing firefox

Read Full Post »