Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 6/11/06

pensamientos

vuelve sobre sus pasos se demora
en esos ojos contra el lago grita
atravesada por su mismo rostro
ahora piensa no debo ver espejos

en la rama se mece como un juego
un par de cuervos gritan sin parar
llaman a alguien a algo nadie sabe
sin viento que los mueva callan vuelan
yo pienso prueba de que existe dios?

la luna se golpea en las miradas
de estos niños ya quietos espantados
no la luna celeste sino aquella
enorme bola amarilla encima
que te obliga a rezar el universo
se deforma hasta odiarte pensarán

las olas tienen crestas espumosas
y sonidos cascados entre algas
se arremolinan en tus pies amada
a pedirte que vayas con sus reyes
pues no conocen otra más hermosa
ni cuerpo tan callado ni nocturno
la luz del alma da sobre tu piel
será que sienten mi deseo ahora
y se preguntan donde está el amor

se tuerce el árbol contra el mar y llora
hojas frágiles de metal verdoso
se pierden vidas pétalos marías
las calles se reparten por el pueblo
con sus voces perdidas y la noche
se ha vuelto una maraña de caminos
que terminan en otros infinitos
y solo pienso ahora en otro día

obsesivos perfectos como lanzas
como hebras de susurros en los cráneos
insistentes perpetuos terminantes
bajo continuo lluvia
luz dispersa y un solo
de columnas rotas bajo el cielo

Anuncios

Read Full Post »

Sobre la necesidad de comprender

De lo que no se puede hablar hay que callar” reza la sentencia final del Tractatus logico-philosophicus de Wittgenstein, y se hace todo un lío tratando de definir de qué se puede hablar. Y más adelante también se pone a pensar qué es lo que es “hablar”, para dejar de decir lo que se ha de sentir. En fin, que siempre se llega a un “no sé qué que queda balbuciendo” (San Juan de la Cruz), siempre sentimos que hay límites a lo que podemos comunicar a otros o, incluso, a lo que podemos comprender.

Es parte de nuestra limitada razón de ser: somos un ser de perspectiva restringida a un espacio y un tiempo específicos. Por definición, para cada uno habrá la imposibilidad de ir más allá de uno mismo. La tratamos de superar compartiendo nuestra experiencia de muchas formas: el arte y la ciencia, la conversación y la discusión, el amor y el odio, son maneras de atrapar lo que no nos pertenece pero que deseamos: sospechas de otros mundos, luces de otros cuartos. Al morir, nos vamos con equipaje que hemos recolectado, comprado, recibido por regalo, heredado, sustraído, robado. Somos más que sólo el ser desnudo que empezó el camino: con un atisbo de comprensión de todo lo demás.

Esta recolección nuestra nos hace menos ególatras: le debemos a mucha gente. La sabiduría es una deuda sin complejo de culpa, al menos, nos hace dejar de aferrarnos a un yo escuálido y a querer sentirnos menos lejos de todo. La sabiduría diluye la sensación de pertenencia. Y la comprensión proviene de dejarnos llevar por lo que no sabemos. Pero la sabiduría no es una mera recolección, es más bien un paseo, donde nos olvidamos a cada paso que se nos queda en el recuerdo cada paso. Es una pérdida de la conciencia donde se forma una conciencia adherida al viaje, una fenomenología del espíritu, un recorrido que no percibe su cambio sino cuando termina su viaje y muere.

Aún ahí, sólo sentimos el mundo de nuestro viaje. Y sentimos que hay muchos viajes. Y muchos mundos. Y que será imposible tenerlos todos. O nos resignamos amorosamente a este límite o nos dejamos llevar y nos diluimos totalmente en vida. Sin ninguna razón, sin cálculo ni lógica, sin suma ni resumen. Nos dejamos. Ponemos fe en cualquiera de estas dos soluciones: la absoluta servidumbre de nuestro sitio o la absoluta negación de nuestro sitio. Es el límite a la comprensión racional de todo. Podemos llamarlo misticismo, lo inefable. Podemos sentirlo como una iluminación, un vasallaje, un mutismo, un desvanecimiento, un ensimismamiento, una ausencia. Recuerdo a Cassirer que mencionaba el “mana”, a Otto que refería de lo santo, una reacción ante la presencia de lo que no puede ser expresado.

Dirán que es “experiencia religiosa”. Es una forma de reaccionar ante los límites de nuestra comprensión. No para reunirla en una “gestalt”, no para recolectarla, no para recrearla y comunicarla, no para dominarla o controlarla, no para huir de ella. No es ciencia, no es arte, no es tecnología, no es política, no es… otras muchas actividades humanas clasificadas en nuestra época. Es una forma de vivir con lo que no comprendemos.

cubosEl hombre es un ser contradictorio, que puede vivir con dos propósitos encontrados en su corazón. Es un ser que puede creer y que siente que toda creencia debe ser probada. Es un ser que piensa cada acto y que actúa sin pensar. Esta contradicción esencial lo mantiene vivo. Le impide comprenderse y le ayuda a comprenderse. Así, podemos vivir todos juntos aunque no nos comprendamos. Basta sentir que algo en el otro me perturba. Que no lo comprendo y que…

powered by performancing firefox

powered by performancing firefox

Read Full Post »