Para nunca volver, permanezco
en la bifurcación.
Ahondar en el instante
con una mirada para siempre
preguntando
dónde se han ido
los otros:
cuando yo me he quedado.
Y sin respirar
o apenas para que nadie mire,
espero
que algo se mueva
en el espacio
de mi mirada.
Quizá el fin
de esta eternidad.










